¿Una comunicación interna efectiva? Prueba con estos principios

La comunicación interna debería ser consustancial a toda organización.

No parece tan difícil. Todos somos empleados y todos sabemos el trato que nos gusta recibir, de nuestros compañeros, de nuestros jefes, de la organización para la que trabajamos…

¿Por qué no aplicamos, entonces, algunos sencillos principios, que todos tenemos en mente, avalados por la experiencia y con la garantía extra del sentido común?

Porque la comunicación se realiza entre personas que, en ocasiones, nos comportamos como presuntos seres humanos, con nuestras filias y fobias, porque somos raros –algunos más que otros-, o al menos así lo parecemos a los ojos de los demás…

Y porque, básicamente, como recogía recientemente en su blog Juan de Dios Orozco, al citar al segundo Jefe de Protocolo de la Casa de S.M. El Rey: “una de mis responsabilidades como jefe de protocolo es administrar las vanidades de las personas, y eso en ocasiones puede llevar a situaciones complicadas”.

Así que probemos con estos principios, a ver si la situación mejora y encontramos un mejor final.

Empatía

Preocupémonos por la gente con la que trabajamos y tratemos de ofrecer, siempre, el mismo trato que nos gustaría recibir. Así de simple.

Objetivos, valores, que sirvan de referencia

A todos nos gusta formar parte de un proyecto, es parte de nuestra esencia como personas, definido por unos valores comunes que podamos compartir y con los que nos sintamos identificados.

Autonomía y libertad para tomar decisiones

No conozco a nadie, salvo algún caso clínico, que tome decisiones equivocadas a propósito. Ofrezcamos confianza y recibiremos lealtad, agradecimiento, compromiso…

Expectativas claras

Qué se espera de nosotros, cuáles son nuestros objetivos personales y del departamento en el que trabajamos, cómo encajamos en la empresa…

Las críticas, en privado; y las alabanzas, en público

Pero siempre garantizando una comunicación fluida, tan perverso es solo comunicar las buenas noticias como lo contrario.

Los tiempos en los que el sueldo era el único o más importante factor de motivación han pasado, y más ahora.

Implica a la plantilla, hazles partícipes de algo más grande a lo que cada uno contribuye en la medida de sus responsabilidades.

No parece tan difícil, aunque -a tenor de los resultados- debe serlo… y mucho.

Y en tu caso, ¿compartes estos principios? ¿Tienes alguna experiencia que los invalide o los refuerce?

A propósito, feliz regreso de vacaciones para todos los que hayáis tenido la fortuna de disfrutarlas y mis mejores deseos para todos en el inicio de una nueva temporada.

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