La dieta informativa: entre el hambre de conocimiento y la indigestión por exceso de datos | Luis Miguel Díaz-Meco Orizo

La dieta informativa: entre el hambre de conocimiento y la indigestión por exceso de datos

“Nos estamos ahogando en información pero nos morimos de hambre de conocimiento” – John Naisbitt #socialmedia

— Pedro Rojas (@SeniorManager) febrero 11, 2014

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La búsqueda de conocimiento puede hacerse a mayor velocidad hoy día gracias a herramientas más inteligentes, pero el saber no es más fácil de encontrar que hace 3.000 años en la corte del rey Salomón.

De hecho, la nuestra es una generación atiborrada de información y carente de saber.

[Artículo completo de Arianna Huffington: Cada vez más conectados, cada vez menos sabios].

No estoy de acuerdo o, al menos, no completamente.

En todo caso, la responsabilidad es exclusivamente individual. La tecnología nos ofrece enormes posibilidades en todos los campos, qué decir de la comunicación.

El acceso a la información es casi instantáneo y con él se abren unas posibilidades aún desconocidas de gestión del conocimiento y del saber.

Pero, al final, el resultado depende en buena medida de cómo abordemos individualmente este proceso, cómo utilicemos la tecnología y cómo la adaptemos a nuestras necesidades, y nunca a la inversa.

(…) La gran cantidad de información de la que disponemos hoy en día no favorece nuestra toma de decisiones sino que -como el ciervo que observa de repente cómo un automóvil se dirige hacia él y se queda paralizado- nos impide distinguir entre lo correcto y lo inadecuado. ¿Qué podemos hacer para evitarlo? Descartar la multitarea, fijar prioridades, organizarnos mejor, no consultar continuamente el correo electrónico y aprender a procesar la información dedicándole tiempo para que cristalice en nuestra cabeza. Teresa Aubele, neurocientífica y profesora de la Universidad de Florida

Comentaba recientemente con Ignacio Martín Granados estos temas y cómo, en muchos casos, llegamos a un estado de saturación por no saber gestionar adecuadamente los casi infinitos recursos de los que disponemos.

Sin que sirva de ejemplo, me gustaría compartir algunas de las herramientas que utilizo para controlar mi dieta informativa, con productos nutritivos y que me garanticen una buena digestión:

Básicos para filtrar y leer solo lo que te interesa

  • Feedly. Un lector de contenidos que te permite suscribirte a cualquier página con RSS (blogs, medios, alertas…). Sencillo, práctico y enormemente útil. ¿Quién se acuerda ya de Google Reader?
  • Pocket. Una herramienta para archivar ,con un solo gesto, cualquier contenido de la web y poder leerlo posteriormente. Gracias a IFTTT puedes, por ejemplo, vincular tus favoritos de Twitter o los contenidos grabados de Feedly para que aparezcan también en Pocket.
  • Listas de Twitter. Imprescindible si tienes cuenta en esta red social. Te ofrece la posibilidad de leer (solo) lo que publican los contactos que hayas seleccionado, de acuerdo con tus intereses.

Archivo y gestión de documentos

  • Drive. Parte del universo Google (Gmail, Calendar…), permite actualizar y sincronizar archivos de Word, Excel, PowerPoint… Trabajas directamente sobre ellos y automáticamente se graba la última versión. Lo utilizo para preparar clases, escribir artículos… Puedes invitar a otras personas a ver o editar estos archivos.
  • Dropbox. Otra aplicación que puede funcionar como disco duro portátil y permanentemente actualizado. La versión gratuita tiene un limite de 2Gb.
  • Evernote. Servicio que ofrece unas posibilidades enormes pero que en mi caso solo utilizo como biblioteca de PDF (libros, artículos, informes…) y notas profesionales.
  • Delicious. Un gestor de links, que te ofrece la posibilidad de grabar cualquier enlace y etiquetarlo para un uso posterior. Especialmente útil si escribes, preparas clases o simplemente quieres almacenar recursos interesantes sobre determinado tema.

Redes sociales

Y, siempre, un cuaderno encima

En mi caso, varios, de diferentes tamaños y en diferentes lugares (desde el coche hasta la cama). ¿Para qué? Ideas, citas, comentarios, referencias, agenda diaria (mucho más detallada que la recogida en Calendar)… [Nunca sabes dónde te asaltan las ideas].

La clave, creo, está en conocer qué necesidades tenemos y probar varias alternativas, hoy casi infinitas.

Conviene no marearse y si no funciona, o a ti no te funciona, pues elige otra; o vuelve al método tradicional: mejor un cuaderno que una aplicación con la que no te apañas.

Porque, al final, como afirmó en su día el alquimista, médico y astrólogo suizo Paracelso: el veneno está en la dosis.

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