El valor de lo imprevisible para la comunicación y cómo la contamos | Luis Miguel Díaz-Meco Orizo

El valor de lo imprevisible para la comunicación y cómo la contamos

¿Cuál es el impacto de lo improbable?

En este enlace, analizábamos una primera parte del libro El cisne negro. El impacto de lo altamente improbable, de Nassim Nicholas Taleb, tan rico que me ha sido imposible resumirlo en un solo artículo.

A continuación, te dejo algunas otras reflexiones que -a partir de estudios científicos- recoge la afilada pluma de Taleb y que tienen víctimas tan variadas como el nacionalismo, la religión, los periodistas, el sistema educativo o nuestra capacidad de crítica y autonomía.

 

 

Nacionalismos
  • La mitología sobre la “identidad nacional” es una ficción. Desde un punto de vista empírico, parece que el sexo, la clase social y la profesión predicen la conducta mejor que la nacionalidad (un varón sueco se parece a uno de Togo más que una mujer sueca; un filósofo peruano se parece a un filósofo escocés más que un empleado peruano, etc.).
La clave no está en lo que se dice, sino en cómo se dice
  • Es mejor sufrir todo el dolor en un periodo breve que padecerlo a lo largo de un periodo mayor.
  • Lo seres humanos se creen cualquier cosa que se les diga, siempre que uno no muestre ni la menor sombra de falta de seguridad en sí mismo. Lo importante no es lo que se le dice a la gente, sino cómo se le dice.
Religión
  • Hace más de dos mil años, a un tal Diágoras, que no creía en los dioses, le mostraron unas tablillas pintadas en que se representaba a unos fieles que estaban orando y que, luego, sobrevivían a un naufragio. De tal representación se deducía que la oración protege de morir ahogado. Diágoras preguntó entonces “¿Dónde están las imágenes de quienes oraron y luego se ahogaron?”.
Periodismo y periodistas
  • Los periodistas son productores industriales de distorsión.
La fina línea entre éxito y fracaso se llama suerte
  • Los lectores jamás pagarían por la historia de un fracaso, aunque los convenciéramos de que contiene muchos más trucos útiles que una historia de éxito. En los cementerios, la tumba de los fracasados estará llena de personas que compartieron los siguientes rasgos: coraje, saber correr riesgos, optimismo, etc.; justo los mismos rasgos que identifican a la población de millonarios. Puede haber alguna diferencia en las destrezas, pero lo que realmente separa a unos de otros es, en su mayor parte, un único factor: la suerte.
Evolución
  • La evolución es una serie de chiripas, algunas buenas, y muchas malas; pero solo vemos las buenas.
Sistema educativo
  • Mi mayor problema con el sistema educativo está en que obliga a los estudiantes a sacar explicaciones de todas las materias, y los avergüenza cuando suspenden el juicio al proclamar: “No lo sé”
El valor de lo imprevisible
  • Cuando pido a la gente que me diga tres tecnologías que se hayan aplicado recientemente y que hayan producido el mayor impacto en nuestro mundo, normalmente citan el ordenador, internet y el rayo láser. Ninguna de las tres estaba prevista ni planeada; tampoco fueron apreciadas en el momento de su descubrimiento, y siguieron sin ser apreciadas hasta mucho después de sus primeros usos.
  • Narramos muy bien hacia atrás, inventamos historias que nos convencen de que comprendemos el pasado.
Preocuparse por lo que realmente importa
  • Imaginemos una mota de polvo junto a un planeta de un tamaño mil millones de veces superior al de la Tierra. La mota de polvo representa las posibilidades de nuestro nacimiento; el inmenso planeta sería las probabilidades en contra de este. Así que dejemos de preocuparnos por menudencias. No seamos como el ingrato al que le regalan un castillo y se preocupa por la humedad del cuarto de baño.
Yo ya no corro para tomar el tren, ¿y tú?

Desdeñemos el destino. He aprendido a resistirme a correr para seguir cualquier plan preestablecido. Puede parecer un consejo tonto, pero funciona. En la negativa a correr para tomar el tren me he dado cuenta del auténtico valor de la elegancia y la estética en la conducta, esa sensación de ostentar el control de mi tiempo, de mis planes de mi vida. Perder el tren solo produce dolor al que corre para tomarlo. Asimismo, no ajustarse a la idea de éxito que los demás esperan de uno solo es doloroso si eso es lo que andas buscando.

En definitiva: uno tiene mucho más control de su vida si decide por sí mismo y según su criterio.

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