Cómo escribir en la red. Qué hacer para que nos lean

People who think well, write well, David Ogilvy

Estoy convencido de que cada vez se lee más pero el entorno digital implica un consumo diferente de la información.

Salvo libros, textos científicos o académicos o aquellos que especialmente nos interesen, tendemos -creo- a leer u ojear muchos más contenidos pero sin detenernos ni reflexionar en exceso sobre buena parte de los mismos.

De hecho, la tradicional lectura lineal y completa se ha transformado en un escaneo (en forma de F) en el que priman los elementos que se resaltan en un texto.

Por eso, conviene estructurar los contenidos que compartimos para hacerlos atractivos e invitar a su lectura.

¿Cómo?

  • Invierte tiempo en generar buenos titulares que atraigan la atención. Solo un porcentaje reducido de los lectores que reparen en tu texto lo leerán. Y la puerta de entrada es siempre el titular: breve, directo, con fuerza… Ha de ser capaz de agarrar al lector por el cuello y no dejarlo escapar. Y ha de incluir lógicamente las palabras clave por los que queramos anclar ese texto (personas y SEO).

El éxito o fracaso de un contenido puede medirse, en muchas ocasiones, por la calidad de su titular.

Pero no todo vale, el titular ha de ser lo suficientemente descriptivo para anticipar lo que viene después. Si vendemos fuegos de artificio y luego entregamos un petardo, no nos leerán ni este ni futuros textos.

A continuación, hay que estructurar el texto:

  • Con una entradilla, un primer párrafo, que recoja el titular y alimente las expectativas. Una cita, una pregunta que respondamos posteriormente, una conclusión original que desgranemos luego… Hemos de ser capaces de desarmar al lector, facilitarle que se ponga cómodo y se relaje.
  • Párrafos cortos, sencillos y con una sola idea.
  • El texto debe fluir, tener ritmo interno y, para ello, podemos apoyarnos en recursos tipográficos (ladillos, negritas, destacados, citas…). El lector debe ser capaz de deslizarse entre las letras, con una imagen más cercana a la de un descenso de esquí que a la de una carrera de obstáculos o un maratón.
  • Las listas, como esta que estás leyendo, suelen ser muy útiles para guiar con sutileza al lector. La densidad del texto disminuye, la vista descansa y el contenido se hace más atractivo.
  • En este mismo sentido, aprovecha y utiliza otros recursos: vídeos, fotos, audios, documentos, enlaces…

El hipervínculo, por ejemplo, es la esencia de internet. Nos permite añadir información, ganar en credibilidad, contextualizar… y funciona como palabra clave para los buscadores.

Sin olvidar algunos detalles que tienen que ver con la movilidad y la lectura en múltiples dispositivos:

  • Comprueba siempre que tu web, blog… estén adaptados a todo tipo de soportes.
  • Que su diseño sea sencillo, diáfano… y orientado a facilitar la lectura. Cuidado con los fondos y los contrastes con la tipografía.
  • Que los tipos de letras que utilices sean universales.

Porque, como dijo Oscar Wilde: “No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo”.

Como no nos sobra el talento, hagamos lo posible porque aquello que escribamos sea lo suficientemente atractivo para que se lea.

¿Y tus textos, están en forma? Si no, hay que ponerlos a dieta. Opta por un aperitivo -que no llena pero te deja un gran sabor de boca- mejor que por una comida copiosa.

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